Luego de años de trabajo de restauración, la iglesia San Roque enciende su luz interior para mostrar su pasado histórico a los cordobeses.
La iglesia San Roque, siempre estuvo ahí, aletargada, con los golpes del tiempo, guardando reliquias desde mediados del 1700.
El templo data del año 1761, consagrado en 1765 y se completa con el Hospital dentro de la misma manzana.
Ambos edificios fueron construidos gracias al aporte del Obispo Diego Salguero y Cabrera, entre otros donantes.
Desde 1941 es Monumento Histórico Nacional, y por más de una década el único templo del casco histórico que no se restauró, se mantuvo con sus puertas cerradas
Repasando un poco los diarios locales, el proceso de restauración llegaría gracias a la intervención del Gobierno de la Provincia, con la aprobación de la Fundación San Roque.
Era necesaria la autorización del proyecto por parte de la Comisión Nacional de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, el cual fue otorgado a principios de 2014
La labor se desarrolló en etapas siendo las tareas de arreglo de pisos, bóvedas, techos y paredes, pintura integral las planificadas para su restauración.
Por otra parte se tuvo en cuenta la necesidad de proteger los valiosos objetos que contiene el lugar, los cuales fueron clasificados.
Pasaron los años, hoy la fachada muestra otra cara, y nos sentimos orgullosos y agradecidos de poder visitar su interior el cual hoy se muestra con espíritu renovado.
Allí está el pulpito tallado en madera, con motivos fitomorfos dorados sobre fondo rojo, el sagrario de plata labrada e imágenes que invitan a contemplarlas.
En uno de los muros la mayor colección de exvotos, perteneciente a la Fundación San Roque, piezas de plata, que gracias al trabajo denodado de Yanina Malizia y Sebastián Zapata, hoy son parte de este ámbito religioso.
En lo alto por encima del ingreso principal un órgano, del año 1926, de tubo, uno de los pocos en su tipo en Córdoba.
Llego ese momento esperado, el ingreso esta «habilitado» para todos, la emoción no tardará en llegar y el corazón de esta reliquia cordobesa vuelve a latir.
La música se mezcló en ese instante de júbilo, los sonidos van ocupando los rincones y todo se completa, cuanto hacía falta ese instante.
Las miradas no tienen un punto claro, es la totalidad del lugar que se hace presente con su nuevo brillo, luego de un poca más de una década en penumbras.
Se recupera así otro punto identitario del legado religioso y cultural de la ciudad, vení a visitarlo…
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