La localidad con tradición alemana nuevamente vibró al ritmo de su música, gastronomía, colores y claro… la cerveza.
Dos años pasaron… siiii!!, para que la Oktoberfest volviera a ser ese gran punto de encuentro en Villa General Belgrano.
Es la tercera fiesta de mayor trascendencia, luego de Múnich, en Alemania, y Blumenau en el sur de Brasil.
Lo que distingue a esta fiesta es que el costumbrismo centro europeo se mimetiza con el visitante, al punto que se atavian para la celebración.
Todo un pueblo se prepara para la recepción, la vestimenta de los aldeanos, su música, la gastronomía y por su puesto la vedette del festejo, la cerveza.
Allí estaban los aldeanos recibiendo a una marea de visitantes en sus calles y en el Bosque de los Pioneros.
Desde hace unos años se resolvió llevar el encuentro al Bosque de los Pioneros y dejar el área central libre y de esta manera aliviar las calles, beneficiando así a los comercios y los espacios naturales.
Seguro salís de casa pensando voy a comer la salchicha o wurst, con chucrut, y acompañarlo con una cerveza, de paso ir con amigos o la familia y disfrutar del día.
Ahí está el logro de los locales, que el visitante se sume a la Oktoberfest, que no solo conozca el costumbrismo y cultura, sino que la viva y disfrute, seguro vas a volver!
Este año realmente se superaron todas las expectativas, tras un impasse obligado, el visitante eligió Villa General Belgrano y sus tradiciones.
Dentro del predio todo es alegría, muchos grupos de chicos buscan escaparse del cemento y disfrutar del entorno natural que propone el lugar.
Está bien… siii me salió muy literario, a disfrutar de la cerveza y la amistad, esa es la idea.
El bosque de los pioneros, concentra todo, este año se sumó un nuevo escenario, en donde la música congregó a un grupo de público, el más joven.
En el escenario mayor se puede vivenciar los bailes tradicionales y su música, aunque cuando el sol cae importantes bandas lo ocupan.
Sin lugar a dudas el momento más esperado es el espiche, son dos a lo largo de cada día, allá van todas las almas con sus vasos cerveceros.
Todos los aldeanos con sus trajes comienzan a arengar, y los espicheros comienzan a mover los barriles.
Cuando todo está listo, el espiche se clava en el barril y la lluvia dorada de cerveza es lo que le da el color a la fiesta.



Charlamos con Gabriela Cachayu, secretaria de turismo local, para que nos cuente algunos detalles que hacen a la celebración.
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