El Museo Evita Palacio Ferreyra fue sede de un apasionante conversatorio. Científicos locales nos invitan a darle contenido a nuestras rutas y reflexionar sobre la necesidad de unir ciencia y turismo.
El turismo científico en Córdoba es mucho más que una nueva tendencia; es un condimento absolutamente necesario para llevarnos una experiencia con verdadero contenido cada vez que armamos las valijas. Hace unos días, uno de los puntos más emblemáticos de nuestra capital, el Museo Evita Palacio Ferreyra, se convirtió en el punto de encuentro ideal para abordar los viajes desde la lente de la ciencia, a través de las voces de sus propios protagonistas.
Es parte del «Ciclo Ciencia en Diálogo Córdoba», siendo el encuentro titulado «Turismo Científico» . El Gran Viaje».
Es organizado por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), a través de la Facultad de Matemática, Astronomía, Física y Computación (FAMAF), la Universidad Nacional de Villa María (UNVM) y el CONICET Córdoba.
Con el apoyo de Córdoba Cultura y el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica del Gobierno de la Provincia de Córdoba.
Este conversatorio estuvo lleno de pasión y de historias que buscan conectar. El encargado de abrir el juego fue Guillermo Goldes, astrónomo y comunicador científico cordobés. A través de ejemplos de su propia vida, nos hizo reconocer que un viaje se disfruta infinitamente mejor cuando comprendemos los lugares que pisamos. «Nos gusta explorar el mundo en el que vivimos para tomar mejores decisiones, para empatizar», reflexionó Guillermo, dejando en claro que esta modalidad le da un valor superlativo al viaje y genera un nivel de receptividad diferente en el visitante.
Lupas, hormigas y volcanes: La pasión por el entorno
Para alimentar el sentido de esta forma de viajar, el panel nos invitó a interactuar con expertos que leen el paisaje de una manera única.
Así conectamos con la bióloga Luciana Peirone, becaria doctoral del CONICET y muy conocida en redes como «Tu Bióloga de Confianza» (@cameexplorativas). Luciana nos invitó a retroceder a su infancia, cuando se autodenominaba «La niña Discovery Channel».
Su gran viaje estuvo acompañado por las hormigas cortadoras de hojas, a quienes investigó detalladamente; sumado a ello, otro elemento se transformó en importante en su periplo, una pequeña, pero poderosa lupa.
Hoy, en cada una de sus caminatas, la utiliza como si fuera un portal mágico hacia un micromundo que asombra a quienes la acompañan.
A quien literalmente se le cruzó una piedra en el camino fue al Doctor en Ciencias Geológicas, Iván Petrinovic. A partir de ese hallazgo fortuito nació su pasión y el desafío de recorrer los volcanes del mundo. Ese periplo lo trajo de vuelta a nuestras serranías para poner todo lo aprendido al alcance de turistas y amigos, convirtiendo a los majestuosos Volcanes de Pocho en su circuito predilecto para divulgar ciencia.
Volver a ser ignorantes para aprender
El próximo panelista en tomar la palabra fue un viajero empedernido que ya recorrió 154 países: el geógrafo, reportero gráfico y trotamundos Pablo Sigismondi. Con su impronta inconfundible y poniendo siempre el eje social sobre la mesa, Pablo hizo una distinción clave: él habla de viaje y no de turismo.
Sigismondi nos invitó a «volver a ser ignorantes» para realmente conocer por dónde caminamos. «Cuando decidís ir a un lugar, ponés toda tu carga ideológica y política. El viaje nos tiene que traer muchas cuestiones; tengo que volver cambiado, con más preguntas que a la salida», sentenció.
La pieza clave: El profesional en turismo
Fueron cuatro ponencias brillantes que, desde su conocimiento específico, demostraron lo importante que es nutrir la experiencia de viajar. Le dieron una linda vuelta de tuerca al significado de esta modalidad.
Sin embargo, para que el círculo cierre perfectamente, es vital sumar a la mesa la mirada del profesional en turismo. Es el guía, el agente o el prestador turístico quien tiene las herramientas pedagógicas y de servicio para acompañar al turista, traducir ese conocimiento científico y volverlo accesible.
Cuando la ciencia y los profesionales del turismo trabajan en conjunto, se cruzan dos enfoques que fortalecen el viaje: se logra que el pasajero desconecte de su rutina, se enriquezca culturalmente desde nuestra regionalidad y, sobre todo, disfrute de una experiencia inolvidable.
Y vos, ¿alguna vez hiciste una excursión donde la ciencia y la historia natural fueran las protagonistas? ¡Contanos tu experiencia en los comentarios!
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